
El reto consistía en diseñar una estructura vertical en la isla de Cotonduba que, además de tener la función de la torre de observación, se convierte en un símbolo de bienvenida para aquellos que vienen a Río por vía aérea o marítima, ya que esta será la ciudad sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
Diseñado por la Oficina de Rafa, con sede en Zurich, Suiza. Se denomina’ Solar City Tower'('torre solar de la ciudad') esta estructura que fue elegida como la respuesta adecuada a la propuesta inicial y tiene el potencial para generar energía suficiente no sólo para la villa olímpica y parte de la ciudad de Río. Sería parte de un complejo arquitectónico que llevaría a que Río de Janeiro tuviese la primera sede libre de emisión de CO2.
Su diseño le permite aprovechar la energía solar durante el día por los paneles situados a nivel del suelo, mientras que el exceso de energía producida se canaliza a la bomba de agua de mar en el interior de la torre, produciendo un efecto de agua que cae en la piscina. Esta agua se reutiliza de forma simultánea a través de turbinas para producir energía durante la noche.
Estas características le permiten asignar el título de este proyecto de desarrollo sostenible en la torre, siguiendo los supuestos de la "Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas" de 1992, lo cual también ocurrió en Río de Janeiro, contribuyendo así a fomentar entre los habitantes de la ciudad el uso de los recursos naturales para la producción de energía








